¿Cuántas veces, has estado a punto de pinchar en un enlace de un correo electrónico sin asegurarte de mirar la dirección que aparecía en el margen inferior izquierdo cuando pasabas el cursor por encima de él?
¿Cuántos correos spam recibes habitualmente?
¿Cuántas personas dirías que tienen hábitos parecidos a los tuyos, preocupados por la seguridad, con cierto grado de desconfianza de todo lo que no venga de las fuentes habituales?
Según Kaspersky, el spam supone el 48,63% de los correos a nivel mundial, es decir, tenemos 1 spam por cada correo no spam; se bloquearon más de 166 millones de archivos adjuntos maliciosos, e igualmente se impidieron casi 508 millones de redirecciones.
Si suponemos que estamos más o menos concienciados y muy documentados sobre la seguridad, estimar en 1 de cada 1000, las veces que podríamos haber seguido el enlace, implicaría más de medio millón de ‘pinchazos’.
Imaginemos que el correo con los enlaces o ficheros maliciosos nos llega cuando esperamos una factura, un pedido o una cancelación de reserva de hotel cuando estamos a punto de hacer un viaje, o una promoción de ahorro en electricidad, gas o internet en los días posteriores al pago de estos gastos en nuestra compañía suministradora. ¿Qué proporción de nosotros crees que pincharía? Si el mensaje está perfectamente IA-escrito y logos e imágenes en general son de IA-calidad, ¿1 de cada 100? Probablemente una cifra conservadora, y estaríamos hablando de más de 5 millones de ‘pinchazos’
Un ‘pinchazo’ es igual a información sensible en trámite de ser substraída. Puede ser una cuenta bancaria, una suscripción a una página web donde almacenaste tus datos personales o bancarios, también alguna tarjeta perfectamente operativa para ser usada o una cuenta para jugar on-line, con tus depósitos no retirados, o con puntos de fidelización canjeables en tu tienda de ropa favorita o en tu compañía aérea habitual. Y cuando tus credenciales han caído desafortunadamente en manos de los malos, queda esperar que quien gestiona tu cuenta, el comercio o una página web donde vendemos y compramos o el sitio de juego online o cualquier otro espacio digital, disponga de algunas medidas para evitar o minimizar el que nadie que no seas tú pueda usar fácilmente tu cuenta.








