Recibimos correos electrónicos de nuestra compañía de servicios, con mensajes preocupantes:
“El pasado día 5 de junio de 2024, detectamos el acceso no autorizado a uno de los sistemas informáticos utilizados para la gestión de nuestras ventas. Este incidente podría haber comprometido la confidencialidad de algunos de tus datos personales: nombre y apellidos, DNI, teléfono, email, identificador de cliente, CUPS o identificador de punto de suministro, dirección de suministro y datos bancarios”
Situaciones como esta son, desafortunadamente, cada vez más frecuentes. En 2023, se registraron más de 80.000 incidentes de ciberseguridad en España, lo que supone un incremento del 24% respecto a 2022, según señala el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). A raíz de estos ataques, se vieron afectadas 22.000 empresas españolas.
En anteriores artículos hemos retratado la cascada de acontecimientos que participan en los procesos de fraude digital, poniendo una vez más de manifiesto lo que es prácticamente obvio, la conexión entre ciberataques y los posteriores episodios de quebranto económico.
Sin embargo, existe una brecha importante entre los equipos de detección de fraude y los de ciberseguridad. Es una práctica común que las organizaciones mantengan equipos de prevención de fraude y ciberseguridad diferenciados, cada uno operando en sus propios silos. Estos equipos funcionan de manera independiente y abordan desafíos y amenazas únicos dentro de sus respectivos dominios. Sin embargo, a medida que las amenazas en el mundo digital evolucionan hacia formas más sofisticadas, los delincuentes buscan cada vez más formas de explotar las divisiones existentes. Estas divisiones, establecidas inicialmente para la eficiencia organizacional, se ha convertido inadvertidamente en una vulnerabilidad.
Los equipos de lucha contra el fraude en todas las industrias se centran tradicionalmente en analizar patrones de comportamiento para identificar anomalías que puedan indicar una actividad fraudulenta. Utilizan algoritmos sofisticados y modelos de aprendizaje automático para detectar transacciones sospechosas, actividades de cuentas o problemas relacionados con la identidad. Los equipos de lucha contra el fraude suelen basarse en datos históricos y análisis de tendencias para desarrollar estrategias de prevención y mitigación del fraude, y ponen un énfasis significativo en el monitoreo posterior a la autenticación.
Por otra parte, los equipos de ciberseguridad se preocupan principalmente de salvaguardar toda la infraestructura de TI, las redes y los datos de la organización contra el acceso no autorizado, las infracciones y las amenazas cibernéticas. Utilizan diversas herramientas y tecnologías (firewalls, detección de intrusiones, protocolos seguros, etc.), para protegerse, centrándose en identificar vulnerabilidades, implementar parches y garantizar la postura de seguridad general de la organización.
La creación de una estrategia de seguridad integral en todas las industrias requiere un cambio de mentalidad. Los profesionales de la ciberseguridad entienden que la fortaleza de un sistema de seguridad es tan robusta como su eslabón más débil. Al mismo tiempo, los equipos de prevención del fraude se han dado cuenta de lo inadecuado de confiar únicamente en la autenticación del cliente. Las investigaciones indican que el 80% de los profesionales en prevención del fraude coinciden en la necesidad de una monitorización continua del ciclo de compra del usuario, más allá de la etapa de autenticación.
El verdadero poder de la colaboración radica en prevenir los ciberataques antes de que se conviertan en fraude. Si un ciberdelincuente obtiene acceso no autorizado a la base de datos de una organización (phishing, smishing, …) y roba información confidencial de los usuarios, en un enfoque tradicional, el equipo de ciberseguridad podría detectar la intrusión, pero no compartir información de inmediato con el equipo de prevención de fraude. Esta demora podría brindarle al atacante una ventana de oportunidad para explotar la información comprometida para actividades fraudulentas. En un entorno colaborativo, el equipo de ciberseguridad comparte la información con el equipo de prevención de fraude, para implementar conjuntamente un análisis y monitoreo en tiempo real, identificando actividades anómalas más allá de la etapa de autenticación. Esta postura proactiva les permite prevenir actividades fraudulentas antes de que ocurran, mitigando el impacto del ciberataque inicial.
Algunas de las ideas que permitirán crear un entorno colaborativo entre estas dos funciones fundamentales, se muestran a continuación:
- Establecer objetivos y metas comunes
- Visión de Seguridad Unificada, mostrando la interdependencia entre la ciberseguridad y la prevención de fraudes, donde ambos equipos buscan proteger los datos de los clientes, los activos financieros y la reputación de la empresa.
- Alinear KPIs de ciberseguridad y prevención de fraude entorno a objetivos comunes, como reducir incidentes, mejorar los tiempos de detección y aumentar la confianza del usuario o/y cliente.
- Responsabilidad Compartida, en tanto una brecha en la custodia de datos puede conducir a actividades fraudulentas, por lo que ambos equipos deben sentirse responsables de prevenirla.
- Fomentar la comunicación entre áreas
- Reuniones Regulares, compartiendo información, analizando amenazas y planteando estrategias coordinadas de mitigación.
- Informes de Incidentes Conjuntos, donde los equipos de prevención de fraudes pueden identificar patrones que alerten de un ciberataque, y los equipos de ciberseguridad pueden detectar vulnerabilidades que podrían conducir a fraude.
- Plataformas de Colaboración (Slack, Teams, Jira, …) que proporcionen canales compartidos para una comunicación constante y en tiempo real.
- Integrar tecnología y herramientas
- Sistemas de Detección Unificados, tanto la detección de fraude como la ciberseguridad, proporcionando una visión más completa de los riesgos.
- Cuadros de Mando Compartidos, con actualizaciones en tiempo real sobre las métricas conjuntas.
- Fomentar una capacitación y entrenamiento multidisciplinario
- Programas de Capacitación Conjuntos, que asegure que cada equipo entienda los procesos, herramientas y objetivos del otro.
- Simulaciones, con ejercicios conjuntos sobre incidentes que afecten a ambos dominios, como violaciones de datos que puedan llevar al robo de identidad o fraudes financieros.
- Desarrollo de Habilidades Transversales, con obtención de certificaciones de ambos dominios.
- Crear un plan integrado de respuesta a incidentes
- Equipo de Respuesta Unificado, aumentando la eficiencia de la respuesta a incidentes.
- Guías de Respuesta Compartidas, definiendo la colaboración entre equipos ante diferentes incidentes o actividades sospechosas.
- Informes Centralizados, complementando de los cuadros de mando compartidos.
- Mejorar la compartición de datos y análisis
- Entorno de Datos Compartidos, donde los equipos de ambos dominios puedan acceder a registros, alertas y análisis compartidos.
- Alertamiento de Anomalías, con mecanismos compartidos de detección que puedan identificar simultáneamente amenazas de ciberseguridad y fraude (como ejemplo, patrones de inicio de sesión inusuales detectados por el equipo de ciberseguridad podrían corresponderse con transacciones fraudulentas identificadas por el equipo de prevención de fraude).
- Análisis Avanzado e IA, analizando conjuntamente datos de ciberseguridad y de prevención del fraude. Los modelos de IA entrenados para detectar ambos tipos de incidentes pueden proporcionar alertas y conocimientos mucho más completos.
- Fomentar organizativamente la integración de funciones
- Patrocinio Ejecutivo.
- Reconocimiento y Recompensas Compartidas.
- Cultura de la Integración, Colaboración y Objetivos Comunes.
- Colaboración en la Industria
- Potenciar la colaboración con organizaciones (entidades financieras, agencias gubernamentales, consorcios, asociaciones, …) que propongan un enfoque de integración de ambos dominios, fortaleciendo la colaboración interna.
- Impulsar Consultorías y Auditorías que velen por la integración, evaluando de forma regular la colaboración entre tus equipos, identificando brechas y recomendando las mejoras oportunas, proporcionando una visión objetiva y orientada a los objetivos planteados.
- Cumplimiento Regulatorio
- Cumplimiento Integrado. La ciberseguridad y la detección de fraude están ligadas a marcos regulatorios como GDPR, PCI-DSS, SOX y las regulaciones contra el lavado de dinero (AML). Ambos equipos están obligados a colaborar en el cumplimiento efectivos de estos requisitos.
- Vigilancia y Control, donde se establezcan procedimientos conjuntos para asegurar que ambos equipos sigan los estándares de la industria y las políticas internas de seguridad.
Estas y otras iniciativas posibilitarán un entendimiento integrado de la protección digital, al crear un entorno colaborativo entre los equipos de ciberseguridad y prevención de fraudes, mejorando su capacidad para detectar, responder y mitigar amenazas que abarquen ambos dominios. La clave está en integrar procesos, compartir información y fomentar la comunicación entre los equipos.
Y finalmente, regresando a los mensajes preocupantes que nuestra compañía de servicios nos hace llegar, y echando una rápida ojeada a los consejos y recomendaciones, observaremos que cabe distinguir entre los que van dirigidos a velar por la ciberseguridad y los que intentan mitigar el fraude.
- Teléfono y email: No respondas ante llamadas o emails/SMS que te resulten sospechosos.
- Contratos y Facturas: Vigila tus facturas y posibles comunicaciones sospechosas referidas a altas o bajas de contratos.
- DNI: Mantente alerta ante posibles usos indebidos de tu documento de identidad.
- Cuenta Bancaria: En caso de sospechas sobre algún cargo o movimiento en tu cuenta bancaria, comunícaselo a tu banco para que puedan adoptar las medidas necesarias.
Sin duda la intrincada interacción entre las tácticas delictivas en evolución y la naturaleza segregada de los equipos de ciberseguridad y prevención de fraude resalta la necesidad de un enfoque más integrado y colaborativo en el panorama de la seguridad digital actual.








