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¿Esperamos a sufrir el siguiente caso de fraude?

En la prevención del fraude es conveniente tener claro que sufriremos algún ataque, mayor o menor en función del valor o la repercusión que el mismo pueda tener. Tener un volumen de negocio medio o pequeño, no implica que no seamos atractivos para los malos, si tenemos en cuenta otros factores como es la vulnerabilidad. En temas relacionados con la seguridad, siempre se ha dicho que somos un objetivo en función del grado de dificultad que se perciba en nosotros y en nuestros homólogos.

Algunos datos y reflexiones

En encuestas realizadas a los consumidores, casi la mitad de ellos (49%) confesaron haber sufrido algún tipo de estafa en comercio digital en los últimos 3 años, de los cuales el 41% lo había hecho en el último año; el 77% de estas víctimas de fraude, habían sufrido quebranto por compras fraudulentas, mediante el robo de datos sensibles de pago que habían sido almacenados en sitios web y APPs.

Así las cosas, se invierte poco en seguridad, puede estar a la cola de nuestra lista de costes de operación, y mantenemos estas funcionalidades como el patito feo de nuestra explotación, hasta el punto de considerarlo en ocasiones contrario al crecimiento de la compañía, afectando lesivamente a la experiencia de usuario, lo que nos conduce a esperar cuándo, cómo y en qué magnitud nos afectará el próximo caso de fraude.

Al igual que se realizan análisis de seguridad física y penetración (pentesting), es conveniente pensar en exploraciones similares sobre nuestra vulnerabilidad al fraude, si no queremos esperar pacientemente la acumulación de casos de fraude y retrocesos (devoluciones de cargo) en donde nuestro negocio sea el seleccionado por los malos.

El cumplimiento normativo sienta las bases para que las empresas detecten y prevengan el fraude en los pagos. Las regulaciones específicas de la industria pueden variar (PSD2/3, PCI, Visa’s Compelling Evidence 3.0, …) y las empresas pueden enfrentar distintos niveles de complejidad según los requisitos de la industria. Ciertos mercados emergentes como el juego online y las criptomonedas son particularmente complejos y vulnerables, y los estafadores lo saben muy bien.

Los más de 48B de dólares que engrosan tentativamente la cifra de fraude mundial en 2023 es la suma de quebrantos económicos más o menos cuantiosos de todos nuestros negocios digitales, afectando a la fidelidad de nuestros clientes (LTV) y consecuentemente a los costes de adquisición de estos, directamente relacionados con los daños reputacionales a nuestra compañía.

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