Es muy habitual enfrentar las necesidades de seguridad con las de crecimiento de las ventas en el comercio digital. La fricción que generan en el proceso de compra, las salvaguardas que se activan para cuidar de la seguridad suelen considerarse frenos al crecimiento, y en efecto en muchos casos lo son, especialmente cuando se aplican de forma
indiscriminada.
¿Cómo una solución de fraude contribuye positivamente a la experiencia de usuario?
Posiblemente sería interesante hablar de la experiencia del usuario legítimo, algo así como el LUX (Legitimate User Experience). Eliminar de forma segura la fricción provocada por las medidas de protección frente al fraude, se alinea con este concepto, ya que no se trata de abrir las puertas de par en par, sino de que las trabas y salvaguardas afecten exclusivamente a aquellos usuarios que señalamos como ilegítimos.
Por otra parte, además de evitar que un ciberdelincuente lleve a cabo acciones fraudulentas en nuestro sitio de comercio online, deberemos emplear el mismo esfuerzo en hacer que quien pretende comprar de forma lícita no le sea denegada al identificarlo falsamente como sospechoso de fraude, lo que se conoce como falso positivo.
Disponer de soluciones robustas, que nos permitan una discriminación óptima entre clientes legítimos e ilegítimos de forma individualizada, adaptadas al máximo a la casuística concreta de nuestra actividad y testado en negocios similares al nuestro, es imprescindible para el crecimiento del comercio digital.
Algunos datos para la reflexión; según estimaciones de Sift Science, El 38% de los compradores en comercio digital, abandonan sus compras cuando se les solicita controles de seguridad adicionales como la autenticación de dos factores o un CAPTCHA, sin obviar que el 36 % de los clientes con denegaciones incorrectas, tienen una percepción tan negativa de la marca, que el 25 % de ellos deciden realizar la compra en la competencia.








